76-Oración por sabiduría
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5

NOTA 76 - La Nota es larga, bien larga pero me encanta! Aprovechala! -Ale
LA ORACIÓN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA
La oración por sabiduría
- “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5
Introducción
Hay decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestra vida.
- Aceptar o rechazar un trabajo.
- Renunciar o permanecer.
- Comenzar un emprendimiento.
- Elegir un socio.
- Contratar una persona.
- Solicitar un préstamo.
- Comprar una propiedad.
- Invertir nuestros ahorros.
- Expandir un negocio.
- Cerrar una etapa.
- Cambiar de dirección.
Frente a estas decisiones, muchas veces:
- buscamos información,
- preguntamos a otras personas,
- hacemos cálculos
- y analizamos posibilidades.
- Todo eso puede ser necesario. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que hay algo que debe suceder antes, durante y después de todo análisis: debemos pedir sabiduría a Dios.
La Biblia no nos llama a vivir impulsivamente. Tampoco nos enseña a tomar decisiones basándonos únicamente en:
- emociones,
- temores,
- entusiasmo,
- presión económica
- o apariencias.
- Dios nos invita a pedirle sabiduría.
- Santiago no dice: “Si alguno tiene falta de dinero, pídalo”. Tampoco dice: “Si alguno tiene falta de oportunidades, pídalas”.
- Dice: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios.”
¿Por qué?
Porque con sabiduría podremos:
- administrar correctamente el dinero,
- reconocer las oportunidades verdaderas,
- rechazar las falsas,
- evitar decisiones apresuradas
- y utilizar de manera responsable todo lo que Dios coloque en nuestras manos.
- Antes de pedir prosperidad, necesitamos pedir sabiduría.
- Antes de pedir crecimiento, necesitamos pedir sabiduría.
- Antes de pedir puertas abiertas, necesitamos pedir sabiduría para saber cuáles puertas debemos atravesar y cuáles debemos dejar cerradas.
1. PALABRA ORIGINAL
1) Sabiduría
La palabra griega traducida como “sabiduría” es: σοφία — sophía
Significa:
- sabiduría;
- entendimiento práctico;
- capacidad para aplicar correctamente el conocimiento;
- discernimiento;
- habilidad para conducirse de manera prudente;
- capacidad para reconocer lo que agrada a Dios.
La sabiduría bíblica no consiste únicamente en saber muchas cosas.
Una persona puede tener títulos, experiencia, información y conocimientos técnicos, pero aun así tomar decisiones destructivas.
La sabiduría bíblica es la capacidad de utilizar correctamente aquello que conocemos bajo el gobierno de Dios.
Es saber:
- qué hacer;
- cuándo hacerlo;
- cómo hacerlo;
- con quién hacerlo;
- cuánto arriesgar;
- cuándo avanzar;
- cuándo esperar;
- cuándo detenerse;
- y cuándo decir que no.
La sabiduría no es simplemente inteligencia.
La inteligencia puede ayudarnos a comprender una operación financiera. La sabiduría nos ayudará a discernir si esa operación es conveniente, ética y apropiada para nuestra vida.
La inteligencia puede ayudarnos a hacer crecer un negocio. La sabiduría nos impedirá hacer crecer ese negocio explotando a las personas.
La inteligencia puede enseñarnos cómo obtener ganancias. La sabiduría nos enseñará cómo obtenerlas sin perder nuestra integridad.
2) Pedir
La palabra griega traducida como “pídala” es: αἰτέω — aitéō
Significa:
- pedir;
- solicitar;
- presentar una petición;
- pedir reconociendo una necesidad.
Santiago no nos dice solamente que reconozcamos nuestra falta de sabiduría.
Nos ordena hacer algo: pedirla.
Esto significa que la sabiduría no debe ser solamente admirada, estudiada o deseada. Debe ser buscada activamente delante de Dios.
La persona sabia comienza reconociendo:
- “No sé todo.”
- “Puedo equivocarme.”
- “Necesito dirección.”
- “Necesito que Dios me muestre lo que yo no estoy viendo.”
- La arrogancia decide sin consultar.
- La autosuficiencia actúa sin pedir.
- La sabiduría se arrodilla y reconoce su necesidad.
3) Dar
La palabra traducida como “da” proviene del verbo: δίδωμι — dídōmi
Significa:
- dar;
- conceder;
- entregar;
- proveer.
- Dios no solamente posee sabiduría.
- Dios la da.
Él no nos invita a pedir algo que no está dispuesto a conceder.
Santiago dice que Dios da: “a todos abundantemente”
Esto no significa que Dios aprobará cada uno de nuestros planes, sino que no es mezquino cuando acudimos a Él con un corazón sincero.
Dios puede responder dándonos:
- una convicción;
- una advertencia;
- un consejo bíblico;
- una confirmación;
- una demora;
- una puerta cerrada;
- una oportunidad inesperada;
- una persona preparada;
- una idea nueva;
- o paz para esperar.
A veces creemos que recibir sabiduría significa que Dios nos dirá “sí”.
Pero muchas veces la mayor manifestación de sabiduría será escuchar:
- “Todavía no.”
- “Por allí no.”
- “Esa persona no.”
- “Ese negocio no.”
- “No te endeudes.”
- “No firmes.”
- “Espera.”
- “Revisa nuevamente.”
- “Pide consejo.”
Una puerta cerrada también puede ser una respuesta llena de sabiduría.
4) Abundantemente y sin reproche
La expresión “abundantemente” se relaciona con la palabra: ἁπλῶς — haplōs
Puede expresar:
- generosamente;
- con sencillez;
- sinceramente;
- sin doble intención;
- sin mezquindad.
- Dios no humilla a la persona que reconoce que no sabe.
- Dios no dice:
- “¿Cómo no te diste cuenta?”
- “¿Cómo puedes preguntarme eso?”
- “Ya deberías saberlo.”
- Él da sin reproche.
Esto es precioso, porque muchas veces llegamos a Dios después de habernos equivocado.
- Quizás ya tomamos una mala decisión.
- Quizás confiamos en la persona equivocada.
- Quizás invertimos apresuradamente.
- Quizás firmamos sin leer.
- Quizás nos endeudamos.
- Quizás comenzamos algo que no resultó.
Aun así, podemos volver al Padre y decir: “Señor, necesito tu sabiduría para saber qué hacer ahora.”
- Dios puede enseñarnos aun en medio de las consecuencias.
2. LA FUENTE DE LA SABIDURÍA
- Proverbios 2:6 “Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.”
La verdadera sabiduría no nace únicamente de la experiencia humana.
Procede de Dios.
Esto no significa que debamos despreciar:
- la capacitación;
- los estudios;
- la investigación;
- la asesoría profesional;
- la experiencia;
- los presupuestos;
- las estadísticas;
- los contratos;
- o el consejo de personas preparadas.
Dios puede utilizar todas esas herramientas.
- Pero ninguna herramienta debe ocupar el lugar de Dios.
- Una planilla puede mostrarnos números, pero no necesariamente el corazón de una persona.
- Un contrato puede establecer obligaciones, pero no puede garantizarnos que todos actuarán con integridad.
- Una proyección puede estimar ganancias, pero no puede controlar el futuro.
- Un asesor puede ofrecernos su opinión, pero solamente Dios conoce completamente lo que vendrá.
- Por eso debemos analizar responsablemente y orar profundamente.
- No es oración o planificación.
- Es oración y planificación.
- No es fe o prudencia.
- Es fe acompañada de prudencia.
- No es dirección espiritual o conocimiento profesional.
- Es dirección espiritual utilizando responsablemente los recursos disponibles.
3. SALOMÓN PIDIÓ SABIDURÍA
- “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” 1 Reyes 3:9
Cuando Dios le permitió pedir, Salomón no pidió primero riquezas, larga vida o victoria sobre sus enemigos.
Pidió un corazón entendido.
Salomón comprendió que tenía una gran responsabilidad.
No pidió sabiduría solamente para su beneficio personal. La pidió para servir correctamente a las personas que Dios había puesto bajo su responsabilidad.
Este principio es fundamental para quienes:
- dirigen una empresa;
- administran un ministerio;
- supervisan trabajadores;
- manejan recursos familiares;
- lideran equipos;
- contratan personas;
- toman decisiones que afectan a otros.
No necesitamos sabiduría solamente para que nos vaya bien.
Necesitamos sabiduría porque nuestras decisiones afectan la vida de otras personas.
Una mala decisión empresarial puede afectar:
- a nuestra familia;
- a nuestros empleados;
- a nuestros proveedores;
- a nuestros clientes;
- a nuestros socios;
- a quienes dependen de nuestros pagos;
- y al testimonio del Evangelio.
Por eso, la oración por sabiduría no puede ser egoísta.
- Debemos pedir: “Señor, dame sabiduría para que mis decisiones sean correctas delante de Tí y también justas con las personas.”
4. SABIDURÍA PARA TRABAJAR
La sabiduría de Dios también es necesaria cuando trabajamos en relación de dependencia.
Podemos necesitar sabiduría para:
- responder correctamente a una autoridad;
- mantener una buena actitud;
- resolver un conflicto;
- no participar en prácticas deshonestas;
- poner límites;
- pedir una mejora salarial;
- decidir si debemos permanecer;
- buscar un nuevo empleo;
- organizarnos;
- administrar nuestro tiempo;
- trabajar con excelencia;
- reconocer una oportunidad de crecimiento;
- o retirarnos de un ambiente dañino.
No toda incomodidad significa que debemos renunciar.
Pero tampoco toda permanencia es obediencia.
- Por eso necesitamos sabiduría.
Podemos estar soportando algo que Dios nos pide confrontar.
O podemos estar queriendo abandonar algo en lo que Dios nos pide perseverar.
La sabiduría nos ayuda a distinguir entre:
- paciencia y resignación;
- obediencia y miedo;
- perseverancia y estancamiento;
- prudencia y cobardía;
- valentía e impulsividad.
5. SABIDURÍA PARA EMPRENDER
Emprender implica tomar decisiones constantemente.
- Una idea puede parecer excelente y no ser viable.
- Una oportunidad puede parecer pequeña y tener un gran potencial.
- Un socio puede parecer muy entusiasta y no ser confiable.
- Un cliente importante puede ofrecer crecimiento, pero exigir prácticas contrarias a nuestros valores.
Por eso debemos pedir sabiduría para:
- identificar necesidades reales;
- validar una idea;
- planificar;
- calcular costos;
- establecer precios;
- evaluar riesgos;
- elegir proveedores;
- seleccionar colaboradores;
- ordenar las finanzas;
- cumplir las leyes;
- contratar justamente;
- crecer sin perder el control;
- y no convertir el negocio en un ídolo.
No todo lo que produce dinero conviene.
No toda oportunidad viene de Dios.
No toda expansión es crecimiento saludable.
No toda demora es fracaso.
No todo cierre es derrota.
A veces Dios prosperará un proyecto.
A veces lo corregirá.
A veces lo transformará.
A veces nos enseñará mediante él.
Y a veces nos pedirá que lo terminemos.
- La verdadera prosperidad es hacer lo que Dios quiere, de la manera que Dios quiere y en el tiempo de Dios.
6. SABIDURÍA PARA ADMINISTRAR EL DINERO
La Biblia no enseña que el dinero sea malo en sí mismo.
El dinero es una herramienta.
Puede utilizarse para:
- sostener una familia;
- ayudar al necesitado;
- crear puestos de trabajo;
- financiar misiones;
- educar;
- construir;
- sanar;
- alimentar;
- producir;
- invertir;
- y dejar un legado.
Pero también puede convertirse en un ídolo.
Por eso necesitamos sabiduría para:
- gastar;
- ahorrar;
- dar;
- invertir;
- prestar;
- pedir prestado;
- comprar;
- vender;
- presupuestar;
- prepararnos para emergencias;
- y administrar recursos ministeriales.
- La oración no reemplaza el presupuesto.
Pero un presupuesto sin oración puede convertirse en una estructura basada solamente en el temor o el control.
La oración no reemplaza la capacitación financiera.
Pero la capacitación sin temor de Dios puede utilizarse para alimentar la codicia.
Necesitamos ambas cosas: sabiduría espiritual y administración responsable.
7. SABIDURÍA PARA INVERTIR
Antes de invertir debemos preguntar:
- ¿Entiendo realmente dónde estoy colocando el dinero?
- ¿De dónde proviene la ganancia prometida?
- ¿Existe transparencia?
- ¿Estoy actuando por presión?
- ¿Estoy siendo movida por codicia?
- ¿Estoy arriesgando recursos necesarios para mi familia?
- ¿Busqué consejo competente?
- ¿Leí los documentos?
- ¿Comprendí las obligaciones?
- ¿Esta inversión es legal?
- ¿Es ética?
- ¿Puedo explicar claramente cómo funciona?
- ¿Tengo paz o solamente entusiasmo?
- ¿Estoy intentando enriquecerme rápidamente?
- ¿Estoy llamando “fe” a una decisión imprudente?
Proverbios 21:5
“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;
Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.”
La Biblia no condena la planificación.
Condena la prisa alocada.
Una inversión puede requerir fe, pero nunca debemos utilizar la fe como excusa para ignorar señales de peligro.
Dios puede guiarnos a tomar riesgos responsables.
- Pero el riesgo responsable no es lo mismo que la imprudencia.
8. SABIDURÍA PARA ELEGIR PERSONAS
Muchas decisiones importantes están relacionadas con personas.
Podemos tener una excelente idea y fracasar por elegir mal a quienes nos acompañarán.
Necesitamos sabiduría para seleccionar:
- socios;
- empleados;
- asesores;
- contadores;
- abogados;
- proveedores;
- administradores;
- líderes;
- colaboradores;
- y personas que tendrán acceso a información o recursos.
No debemos elegir solamente por simpatía, amistad, parentesco o necesidad.
Debemos observar:
- carácter;
- integridad;
- capacidad;
- responsabilidad;
- experiencia;
- antecedentes;
- disposición para aprender;
- manejo del dinero;
- trato hacia otras personas;
- y coherencia entre palabras y acciones.
- Jesús mismo pasó una noche orando antes de escoger a los doce.
- Esto nos enseña que las decisiones sobre personas requieren oración.
9. SABIDURÍA PARA DECIR “NO”
Muchas veces pensamos que la sabiduría consiste en saber qué hacer.
Pero también consiste en saber qué no hacer.
Necesitamos sabiduría para decir:
- no a un negocio deshonesto;
- no a una asociación incorrecta;
- no a una deuda innecesaria;
- no a una inversión que no comprendemos;
- no a un cliente que exige corrupción;
- no a trabajar sin descanso;
- no a explotar a otras personas;
- no a esconder información;
- no a mezclar dinero personal y ministerial;
- no a enriquecernos a costa de otros;
- no a firmar apresuradamente;
- no a decisiones motivadas por temor;
- no a oportunidades que comprometan nuestra fe.
- Un “no” dicho con sabiduría puede proteger años de trabajo, relaciones, recursos y testimonio.
10. SABIDURÍA PARA ESPERAR
Proverbios 3:5–6
“Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.”
Esperar no significa no hacer nada.
Mientras esperamos podemos:
- estudiar;
- ordenar;
- investigar;
- ahorrar;
- prepararnos;
- corregir;
- capacitarnos;
- revisar contratos;
- fortalecer relaciones;
- cerrar deudas;
- desarrollar habilidades;
- y profundizar nuestra comunión con Dios.
Hay tiempos en los que Dios nos pide avanzar.
Y hay tiempos en los que nos pide esperar.
La sabiduría reconoce la diferencia.
- La ansiedad dice: “Tengo que hacerlo ahora.”
- La presión dice: “Esta es mi única oportunidad.”
- La codicia dice: “No puedo perder esta ganancia.”
- El temor dice: "Si no actúo inmediatamente, todo se terminará.”
- La sabiduría pregunta: “¿Qué está diciendo Dios?”
11. LA ORACIÓN NO ELIMINA NUESTRA RESPONSABILIDAD
Pedir sabiduría no significa esperar pasivamente una señal extraordinaria.
Dios puede responder por medio de:
- su Palabra;
- principios bíblicos;
- consejo maduro;
- investigación;
- información verificable;
- profesionales competentes;
- experiencias previas;
- circunstancias;
- convicciones;
- correcciones;
- y la dirección del Espíritu Santo.
No debemos decir:
- “Yo oré, por eso no necesito revisar.”
- “Tengo fe, por eso no necesito preguntar.”
- “Dios me habló, por eso no necesito rendir cuentas.”
La verdadera dirección de Dios no teme ser examinada a la luz de la Escritura, la verdad, la integridad y la prudencia.
Una decisión no se vuelve sabia solamente porque fue precedida por una oración.
También debe ser coherente con la Palabra de Dios.
Dios nunca nos guiará a:
- mentir;
- robar;
- evadir responsabilidades;
- explotar personas;
- incumplir compromisos;
- defraudar;
- ocultar;
- manipular;
- o actuar injustamente.
12. APLICACIÓN PARA LAS MAMÁS QUE ORAN
Como Mamás que Oran, debemos enseñar a nuestras familias a pedir sabiduría.
Necesitamos orar para que nuestros hijos:
- trabajen con excelencia;
- descubran sus capacidades;
- desarrollen buenos hábitos;
- administren responsablemente;
- no sean esclavos del dinero;
- no participen en corrupción;
- aprendan a ahorrar;
- sepan dar;
- sepan esperar;
- busquen consejo;
- reconozcan engaños;
- no se apresuren;
- y honren a Dios con cada decisión.
No queremos solamente que nuestros hijos tengan éxito.
Queremos que sean exitosos en aquello para lo que Dios los formó.
Queremos que vivan la vida que Dios planeó para ellos.
Y para eso necesitarán sabiduría.
- También debemos pedir sabiduría para el Ministerio Internacional Mamás que Oran.
Sabiduría para:
- administrar recursos;
- desarrollar proyectos;
- elegir personas;
- establecer prioridades;
- invertir en herramientas;
- producir materiales;
- expandir la visión;
- cuidar el testimonio;
- y utilizar cada oportunidad para la gloria de Dios.
- No queremos crecer de cualquier manera.
- Queremos crecer de la manera correcta.
- No queremos solamente más alcance.
- Queremos fruto que permanezca.
- No queremos solamente puertas abiertas.
- Queremos reconocer las puertas que Dios verdaderamente abre.
13. LA ORACIÓN DE Alejandra por las Mamás que Oran
Padre amado:
Reconozco que necesito tu sabiduría.
No quiero tomar decisiones solamente porque algo parece conveniente, rentable, urgente o atractivo.
No quiero apoyarme únicamente en mi propia experiencia, capacidad o razonamiento.
Necesito que me muestres lo que no estoy viendo.
Dame sabiduría para trabajar, administrar, emprender, contratar, invertir y decidir.
Dame sabiduría para reconocer oportunidades verdaderas y para rechazar aquello que podría apartarme de tu voluntad.
Ayúdame a no llamar bendición a lo que compromete mi integridad.
Ayúdame a no llamar fe a la imprudencia.
Ayúdame a no actuar por temor, codicia, presión o ansiedad.
Enséñame a esperar cuando deba esperar.
Dame valentía para avanzar cuando deba avanzar.
Dame humildad para pedir consejo.
Dame discernimiento para elegir a las personas correctas.
Dame claridad para leer, revisar, preguntar y comprender antes de comprometerme.
Que mis decisiones no bendigan solamente mi vida, sino también a mi familia, a las personas que trabajan conmigo, al Ministerio Internacional Mamás que Oran y a todos aquellos que tú quieras alcanzar.
Que cada recurso que pongas en mis manos sea administrado con honestidad, responsabilidad y generosidad.
Padre, si hay algo que no debo hacer, detenme.
Si hay algo que debo corregir, muéstramelo.
Si debo esperar, dame paz.
Si debo comenzar, dame dirección.
Si debo terminar una etapa, dame fortaleza.
No quiero solamente una respuesta.
Quiero tu sabiduría.
En el nombre de Jesús.
Amén.
14. MODELO DE ORACIÓN
Padre celestial:
Tu Palabra dice que si alguno tiene falta de sabiduría, debe pedírtela.
Hoy reconozco mi necesidad.
Te presento esta decisión:
1-
2-
3-
Te presento este trabajo, emprendimiento, inversión o proyecto:
1-
2-
3-
Muéstrame:
- qué debo hacer;
- cuándo debo hacerlo;
- cómo debo hacerlo;
- con quién debo hacerlo;
- qué riesgos debo evitar;
- qué información me falta;
- y qué principios de tu Palabra debo aplicar.
Líbrame del engaño, de la codicia, de la ansiedad y de la precipitación.
Dame un corazón entendido para administrar correctamente lo que has puesto en mis manos.
Que ninguna ganancia me aleje de ti.
Que ninguna pérdida destruya mi confianza en ti.
Que mis decisiones sean honestas, justas, prudentes y útiles para bendecir a otros.
Ayúdame a trabajar como para ti.
Ayúdame a administrar como quien deberá rendirte cuentas.
Ayúdame a producir sin explotar.
Ayúdame a crecer sin perder mi integridad.
Ayúdame a prosperar sin olvidar que todo proviene de ti.
En el nombre de Jesús.
Amén.
15. MIENTRAS SIGO ORANDO
Mientras sigo orando por sabiduría:
- no me apresuraré;
- buscaré en la Palabra de Dios;
- reuniré información;
- revisaré los números;
- haré preguntas;
- leeré antes de firmar;
- pediré consejo;
- evaluaré los riesgos;
- verificaré la legalidad;
- cuidaré a mi familia;
- protegeré mi testimonio;
- no comprometeré mi integridad;
- y estaré dispuesta a aceptar un “no” de Dios.
- Seguir orando no significa dejar de actuar.
- Significa actuar bajo la dirección de Dios.
16. LA MAMÁ DESCONOCIDA
Hoy oramos por una mamá desconocida que debe tomar una decisión importante.
- Tal vez necesita aceptar o rechazar un trabajo.
- Tal vez quiere comenzar un pequeño emprendimiento.
- Tal vez está pensando en invertir sus ahorros.
- Tal vez atraviesa una crisis económica.
- Tal vez debe cerrar un negocio.
- Tal vez tiene personas trabajando a su cargo.
- Tal vez está siendo presionada para firmar algo que no comprende.
- Tal vez tiene miedo de equivocarse.
Padre, llega hasta ella.
Dale sabiduría.
Rodéala de personas íntegras.
Líbrala de estafas, engaños, manipulaciones y decisiones apresuradas.
Muéstrale qué debe hacer.
Abre las puertas correctas y cierra aquellas que podrían dañarla.
Dale paz para esperar y valentía para obedecer.
Que pueda experimentar que tú das sabiduría abundantemente y sin reproche.
En el nombre de Jesús.
Amén.
CONCLUSIÓN
- La primera gran inversión que debemos realizar antes de comenzar cualquier proyecto no es financiera.
- Es espiritual.
Debemos invertir tiempo en buscar a Dios.
- La primera pregunta no debería ser: “¿Cuánto puedo ganar?”
- Sino: “¿Qué quiere Dios que haga?”
- La segunda no debería ser: “¿Qué oportunidad no puedo perder?”
- Sino: “¿Qué decisión honra a Dios?”
- Y la tercera no debería ser: “¿Cómo puedo crecer rápidamente?”
- Sino: ¿Cómo puedo crecer sin perder mi integridad, mi familia, mi comunión con Dios y mi propósito?”
La oración por sabiduría nos recuerda que no somos dueños absolutos de nuestros recursos.
Somos administradores.
Dios es el dueño.
Nosotros somos responsables de trabajar, producir, administrar y decidir delante de Él.
Por eso, antes de trabajar, emprender, contratar, invertir o expandirnos: pidamos sabiduría.
Porque Dios da a todos abundantemente y sin reproche.
Y le será dada.
Para recordar
- Antes de pedir prosperidad, pidamos sabiduría para administrarla.
- Antes de pedir una puerta abierta, pidamos discernimiento para reconocerla.
- Antes de pedir crecimiento, pidamos integridad para sostenerlo.
- Antes de decidir, oremos.
Pastora y Profeta, Lic. Alejandra Rausch de Zangaro
Presidente y Fundadora del Ministerio Internacional Mamás que Oran, 2010
ORACIÓN + ACCIÓN = BENDICIÓN



