80-La Oración por la Administración e Inversiones
Mayordomos fieles de los recursos que Dios nos confía
"Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra." Eclesiastés 11:2

NOTA 80
NOTA 80
La Oración por la Administración e Inversiones
Mayordomos fieles de los recursos que Dios nos confía
- "Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra." Eclesiastés 11:2
Introducción
Dios no solamente se interesa en cómo obtenemos nuestros recursos, sino también en cómo los administramos. La Biblia presenta la mayordomía como una responsabilidad espiritual. Todo lo que poseemos:
- tiempo,
- talentos,
- bienes,
- oportunidades
- y finanzas—
pertenece al Señor, y un día daremos cuenta de cómo lo administramos.
- La oración ocupa un lugar central en esa administración. Antes de invertir, ahorrar, comprar, vender o asumir un compromiso financiero, el creyente busca la dirección de Dios.
La prudencia, la planificación y la buena administración nunca reemplazan la dependencia del Señor; la complementan.
El objetivo de la prosperidad bíblica no es acumular riquezas, sino glorificar a Dios mediante una vida de fidelidad, generosidad y sabiduría.
Palabras originales
1) חָלַק (jaláq)
La palabra traducida "reparte" significa dividir, distribuir, asignar una porción.
- Eclesiastés enseña el principio de no depender de una sola fuente, sino administrar con prudencia y previsión.
2) חָכְמָה (jokmáh)
Aunque no aparece directamente en este versículo, toda la enseñanza del libro de Eclesiastés está impregnada por la sabiduría que proviene de Dios.
- Administrar bien requiere discernimiento espiritual.
3) οἰκονόμος (oikonómos)
En el Nuevo Testamento describe al mayordomo, la persona encargada de administrar los bienes de otro.
Esta palabra resume la perspectiva bíblica de nuestras finanzas: no somos dueños absolutos; somos administradores de lo que Dios nos ha confiado.
¿Qué nos enseña Dios?
1. Dios es el dueño de todo
El Salmo 24:1 declara: "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan."
Nada nos pertenece de manera absoluta.
Cuando comprendemos esta verdad, desaparece el orgullo y nace la gratitud.
2. Administrar también es un acto de adoración
Cada decisión financiera puede glorificar a Dios.
- Cuando evitamos el desperdicio.
- Cuando planificamos con prudencia.
- Cuando cumplimos nuestros compromisos.
- Cuando ayudamos al necesitado.
- Cuando somos generosos.
Todo ello refleja un corazón transformado por el Evangelio.
3. La prudencia honra al Señor
La Biblia anima a prever, planificar y actuar con sabiduría.
No promueve el temor, sino la responsabilidad.
- Antes de invertir, el creyente ora.
- Antes de endeudarse, busca consejo.
- Antes de comprometer recursos importantes, pide dirección al Espíritu Santo.
La fe nunca está reñida con la prudencia.
4. La generosidad forma parte de una buena administración
Quien reconoce que todo proviene de Dios aprende también a compartir.
- La generosidad rompe el poder de la avaricia.
Nos recuerda que nuestra seguridad no depende del dinero, sino del Señor.
Administramos mejor cuando nuestras manos permanecen abiertas para bendecir.
5. El verdadero tesoro es eterno
Jesús enseñó: "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." (Mateo 6:21)
Las inversiones más importantes son aquellas que producen fruto para la eternidad.
Cada recurso administrado con fidelidad puede convertirse en una oportunidad para extender el Reino de Dios.
Aplicación para Mamás que Oran
Muchas mamás administran el presupuesto del hogar.
Otras manejan emprendimientos, inversiones, propiedades o empresas familiares.
Cada decisión económica puede transformarse en una oración.
Pidamos sabiduría para:
- gastar correctamente,
- ahorrar responsablemente,
- evitar deudas innecesarias,
- ser generosas
- y administrar cada recurso conforme a la voluntad de Dios.
La buena administración comienza en un corazón que reconoce al Señor como el verdadero dueño de todo.
La Oración de Alejandra
Padre celestial:
Gracias porque todo lo que tengo proviene de Ti.
Enséñame a administrar con fidelidad cada recurso que has puesto en mis manos.
Dame sabiduría para invertir, prudencia para decidir, generosidad para compartir y humildad para reconocer que Tú eres el dueño de todas las cosas.
Guárdame del amor al dinero, de la ansiedad y de las decisiones apresuradas.
Que mis finanzas reflejen mi confianza en Ti y no en las riquezas.
Hazme una buena mayordoma para que todo lo que administre contribuya a la gloria de Jesucristo y a la expansión de Tu Reino.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Modelo de oración
Señor:
Hoy consagro delante de Ti mis recursos, mis proyectos y mis decisiones financieras.
Dirige cada paso.
Enséñame a administrar con excelencia, prudencia e integridad.
Que nunca busque mi seguridad en el dinero, sino en Tu fidelidad.
Hazme un instrumento de bendición para otros y una administradora fiel de todo lo que me has confiado.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Mientras sigo orando
- Buscaré la dirección de Dios antes de tomar decisiones financieras importantes.
- Administraré con responsabilidad los recursos que el Señor me ha confiado.
- Practicaré la generosidad con alegría.
- Evitaré el desperdicio y la imprudencia.
- Recordaré cada día que soy mayordoma y no dueña de los bienes que administro.
La Mamá Desconocida
Hoy oramos por aquella mamá que enfrenta decisiones económicas difíciles.
Quizá necesita administrar un presupuesto limitado.
Quizá debe elegir entre varias alternativas para sostener a su familia.
Quizá siente temor por el futuro.
Pedimos que el Señor le conceda sabiduría, provisión, paz y discernimiento.
Que abra puertas conforme a Su voluntad y la ayude a administrar fielmente cada recurso, confiando siempre en la provisión del Dios que nunca abandona a Sus hijos.
Conclusión
La administración bíblica va mucho más allá de las finanzas.
Es una expresión de nuestra relación con Dios.
Cuando reconocemos que Él es el dueño de todo y nosotros solamente Sus mayordomos, aprendemos a vivir con gratitud, prudencia, generosidad y confianza.
Que cada decisión económica proclame que nuestro mayor tesoro es Cristo y que toda administración fiel tiene un propósito eterno: glorificar a Dios y bendecir a los demás.
Por Pastora y Profeta, Lic. Alejandra Zangaro
Presidente y Fundadora del Ministerio Internacional Mamás que Oran, 2010
www.mamasqueoran.com



