84-¿A quién dirigimos nuestras oraciones?
La doctrina bíblica de la oración al Dios Trino
"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." Mateo 6:9

NOTA 84
¿A quién dirigimos nuestras oraciones?
La doctrina bíblica de la oración al Dios Trino
- "Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." Mateo 6:9
- "Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre." Efesios 2:18
Introducción
Después de responder qué es la oración,
por qué oramos
y quién puede orar,
surge una nueva pregunta fundamental: ¿A quién dirigimos nuestras oraciones?
Esta pregunta no debe responderse con la tradición, la experiencia o la costumbre, sino con la Palabra de Dios.
La Biblia revela un solo Dios verdadero, eternamente existente en tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por ello, la doctrina de la oración está íntimamente ligada a la doctrina de la Trinidad.
La pregunta teológica
¿A quién enseña la Biblia que debemos dirigir nuestras oraciones?
El modelo dominante de las Escrituras es claro:
Las oraciones son dirigidas al Padre, por medio del Hijo y en el poder del Espíritu Santo.
Esta no es una fórmula mecánica, sino la expresión de la obra perfecta de la Trinidad.
- El Padre recibe la adoración y las peticiones de Sus hijos.
- El Hijo es el único Mediador que abrió el camino hacia el Padre.
- El Espíritu Santo mora en nosotros, fortalece nuestra debilidad e intercede conforme a la voluntad de Dios.
El testimonio de toda la Escritura
En el Antiguo Testamento
- Los patriarcas, jueces, reyes y profetas dirigían sus oraciones únicamente a Jehová.
- Abraham invocó el nombre del Señor.
- Moisés habló con Dios.
- Ana derramó su corazón delante del Señor.
- David llenó el libro de los Salmos con oraciones dirigidas al Dios de Israel.
- Daniel perseveró orando únicamente al Señor.
- Toda la adoración estaba dirigida al único Dios verdadero.
En el Nuevo Testamento
Jesús enseñó: "Padre nuestro que estás en los cielos..."
- Durante todo Su ministerio oró al Padre.
También enseñó: "Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré." (Juan 14:13)
El Espíritu Santo ayuda a los creyentes cuando no saben cómo orar (Romanos 8:26-27).
- Así, el Nuevo Testamento presenta una perfecta armonía trinitaria en la vida de oración.
Palabras originales
1) Hebreo: אָב ('āb)
Significa padre.
Jesús lleva este concepto a su máxima expresión al revelar la relación íntima entre el Padre y Sus hijos.
2) Hebreo: שֵׁם (shēm)
Significa nombre.
Invocar el nombre del Señor implica reconocer Su autoridad, Su carácter y Su gloria.
3) Griego: Πατήρ (Patḗr)
La palabra habitual para Padre en el Nuevo Testamento.
Jesús la utiliza para enseñar la relación filial que los creyentes tienen con Dios.
4) Griego: παράκλητος (Paráklētos)
Significa Consolador, Ayudador o Abogado.
Describe la obra del Espíritu Santo acompañando y fortaleciendo la vida del creyente.
¿A quién dirigimos nuestras oraciones?
La enseñanza bíblica puede resumirse de esta manera:
- Oramos al Padre.
- Nos acercamos al Padre únicamente por medio de Jesucristo.
- Dependemos del Espíritu Santo para orar conforme a la voluntad de Dios.
- Toda oración verdadera glorifica al Dios Trino.
El Nuevo Testamento registra también ocasiones en las que Jesús recibe invocaciones directas, como la oración de Esteban: "Señor Jesús, recibe mi espíritu" (Hechos 7:59), y la súplica final de la Iglesia: "Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20).
Estas excepciones no contradicen el modelo general enseñado por Cristo, sino que afirman plenamente Su divinidad y Su dignidad para recibir adoración.
La Escritura, sin embargo, nunca presenta un modelo de oración dirigido al Espíritu Santo. Su Ministerio consiste en glorificar a Cristo, habitar en los creyentes y ayudarlos en su comunión con el Padre.
Cristo: el centro de toda oración
Toda oración cristiana encuentra su fundamento en Jesucristo.
- Él reveló al Padre.
- Él enseñó a orar.
- Él abrió el camino mediante Su sacrificio.
- Él vive para interceder por nosotros.
- Sin Cristo no existe acceso al Padre.
- Con Cristo podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia.
Implicancias para la Iglesia
- La Iglesia debe preservar una doctrina bíblica de la oración.
Nuestra adoración pertenece únicamente al Dios verdadero.
No buscamos otros mediadores.
No confiamos en méritos humanos.
Toda oración debe conducirnos a una comunión más profunda con el Padre, por medio del Hijo y mediante la obra del Espíritu Santo.
Aplicación al Ministerio Internacional Mamás que Oran
Como Ministerio Internacional Mamás que Oran enseñamos a cada mamá a acercarse con confianza al Padre celestial porque Jesucristo abrió definitivamente el camino mediante Su muerte y resurrección.
Dependemos del Espíritu Santo para comprender la Palabra, fortalecer nuestra fe y sostener nuestra vida de oración.
Nuestro deseo es formar hogares donde el Dios Trino sea conocido, amado, obedecido y glorificado.
La Oración de la Profeta Alejandra por las Mamás que Oran
Padre celestial:
Gracias porque, por medio de Tu amado Hijo, podemos acercarnos confiadamente a Tu presencia.
Te ruego por cada mamá del Ministerio Internacional Mamás que Oran. Afirma nuestra fe en la verdad de Tu Palabra. Que nunca busquemos otros mediadores ni desviemos nuestra mirada de Jesucristo, el único Salvador y Señor.
Llénanos con Tu Espíritu Santo para vivir una vida de oración constante, reverente y obediente.
Haz de nuestros hogares lugares donde Tu Nombre sea exaltado, donde nuestros hijos aprendan a conocerte y donde el Evangelio transforme generaciones enteras.
Cumple la visión que has dado al Ministerio Internacional Mamás que Oran: alcanzar a todas las mamás del mundo con el Evangelio de Jesucristo, para que millones de familias vivan para Tu gloria.
A Ti sea toda la gloria, toda la honra y toda la alabanza.
En el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.
Modelo de oración
Padre celestial:
Me acerco a Ti con gratitud porque Jesucristo abrió el camino hacia Tu presencia.
Gracias por adoptarme como Tu hijo(a).
Guíame por medio de Tu Espíritu Santo para vivir una vida que glorifique Tu Nombre.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Conclusiones doctrinales
La oración cristiana tiene un fundamento trinitario.
El modelo ordinario del Nuevo Testamento es orar al Padre.
Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres y es digno de recibir invocación y adoración.
El Espíritu Santo fortalece e intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.
Toda verdadera oración glorifica al único Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Por Pastora y Profeta, Lic. Alejandra Zangaro
Presidente y Fundadora del Ministerio Internacional Mamás que Oran, 2010
www.mamasqueoran.com



