71-La oración por nuestros hijos-Parte I
Nuestros hijos pertenecen primero a Dios
"He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre."
Salmo 127:3

NOTA 71
LA ORACIÓN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA
La oración por nuestros hijos - Parte I
Nuestros hijos pertenecen primero a Dios
"He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre."
Salmo 127:3
Introducción
Después de recorrer la oración desde Génesis hasta Apocalipsis y de iniciar una nueva etapa con estudios temáticos, llegamos a un tema que toca el corazón mismo del Ministerio Internacional Mamás que Oran: la oración por nuestros hijos.
- Desde el principio de la Biblia hasta el final, Dios se presenta como un Dios de generaciones.
Él no solamente llama personas; llama familias.
No solamente salva individuos; establece un pueblo.
No solamente bendice una vida; extiende Su gracia "a mil generaciones de los que le aman y guardan Sus mandamientos" (Éxodo 20:6).
Por eso, cuando una mamá se arrodilla para orar por sus hijos, no está realizando un acto de desesperación ni un simple ejercicio de afecto maternal. Está participando, por la gracia de Dios, en una obra mucho más grande: la formación de una generación que conozca, ame y glorifique a Jesucristo.
La Biblia nos enseña que nuestros hijos son una herencia preciosa, pero nunca una propiedad absoluta. Dios nos los confía para criarlos, amarlos, enseñarles y guiarlos, pero siguen perteneciendo a Aquel que los creó.
- Antes de que nosotros pronunciáramos su nombre, el Padre ya los conocía.
- Antes de que soñáramos un futuro para ellos, Dios ya tenía un propósito para sus vidas.
Esa verdad cambia completamente nuestra manera de orar.
No oramos para imponer nuestros planes sobre ellos.
Oramos para que el plan perfecto de Dios se cumpla en ellos.
Texto base
Salmo 127:3-5
"He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta."
Palabras originales
1. נַחֲלָה (naḥălāh) – Herencia
Aunque en Salmo 127:3 el texto dice "herencia", el concepto hebreo utilizado expresa la idea de una posesión recibida por gracia, una porción concedida por Dios y confiada para ser administrada fielmente.
Los hijos no son un premio que conquistamos, sino una herencia que recibimos del Señor. Toda herencia implica responsabilidad, mayordomía y gratitud.
- Una mamá creyente comprende que no es dueña de sus hijos; es administradora de un regalo sagrado.
2. בֵּן (ben) – Hijo
La palabra hebrea ben significa hijo, pero también comunica la idea de continuidad, construcción y pertenencia a una familia.
En la mentalidad bíblica, un hijo no representa solamente una nueva vida, sino una nueva generación llamada a continuar la obra de Dios.
- Cada hijo es una oportunidad para que el conocimiento del Señor siga alcanzando nuevas generaciones.
3. זֶרַע (zeraʿ) – Descendencia, simiente
Este término aparece desde Génesis y atraviesa toda la Escritura.
No describe únicamente la descendencia biológica.
También señala la continuidad del pacto y, finalmente, encuentra su culminación en Jesucristo, la Simiente prometida (Gálatas 3:16).
- Cuando una mamá ora por sus hijos, también está orando por las generaciones que vendrán después de ellos.
4. τέκνον (téknon) – Hijo amado
En el Nuevo Testamento, téknon enfatiza la relación afectiva entre padre e hijo.
Nos recuerda que Dios no solamente tiene siervos.
Tiene hijos.
- Y desea que nuestros hijos también lleguen a ser adoptados por gracia mediante la fe en Jesucristo.
La gran verdad que transforma nuestra oración
Muchas veces nuestras oraciones nacen del temor.
Temor al futuro.
Temor a la enfermedad.
Temor a las malas decisiones.
Temor a la cultura que rodea a nuestros hijos.
Sin embargo, la Biblia cambia el punto de partida.
- La oración no nace del miedo.
- Nace de la confianza en el carácter de Dios.
Antes de que una mamá ame a su hijo...
- el Padre ya lo ama.
Antes de que una mamá piense en protegerlo...
- el Buen Pastor ya dio Su vida por él.
Antes de que una mamá conozca sus debilidades...
- el Señor ya conoce toda su historia.
Eso no disminuye nuestra responsabilidad; la fortalece.
- Porque nos permite descansar en que Dios siempre ama a nuestros hijos más de lo que nosotros podremos amarlos.
Jesucristo, el centro de toda oración por nuestros hijos
Toda oración verdaderamente cristiana tiene un centro: Jesucristo.
No oramos solamente para que nuestros hijos sean buenas personas.
No oramos solamente para que tengan salud, estudios, trabajo o una familia estable.
Todo eso es importante.
Pero ninguna de esas bendiciones sustituye la necesidad de conocer al Salvador.
La mayor necesidad de nuestros hijos no es el éxito profesional.
- Es la reconciliación con Dios por medio de Jesucristo.
El Señor Jesús declaró: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14:6)
- Por eso, la primera y mayor petición de una mamá creyente debe ser que sus hijos nazcan de nuevo, amen a Cristo, permanezcan en Él y vivan cada día bajo el señorío de Jesús.
- Ya te aseguraste que tus hijos y nietos sean salvos?
- Hay una pregunta que quiero hacerte: Qué preferís: que tu hijo sea salvo o que sea multimillonario? Por qué? Dejame saber!!
Cuando Cristo ocupa el centro, el resto encuentra su verdadero lugar.
¿Qué significa realmente que nuestros hijos sean exitosos?
La sociedad mide el éxito por el dinero, el prestigio, el poder o la popularidad.
- La Biblia propone otra medida.
- El verdadero éxito consiste en vivir plenamente el propósito para el cual Dios nos creó.
Josué recibió esta promesa: "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley... porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien." (Josué 1:8)
- No se trata de una promesa de ausencia de dificultades, sino de una vida alineada con la voluntad de Dios.
Por eso, en Mamás que Oran no oramos para que nuestros hijos simplemente "lleguen lejos".
Oramos para que lleguen exactamente al lugar donde Dios los quiere.
No oramos únicamente para que tengan éxito.
Oramos para que sean verdaderamente exitosos viviendo el propósito eterno que el Padre preparó para ellos en Cristo Jesús.
Aplicación para Mamás que Oran
Tal vez hoy tu hijo sea pequeño y dependa completamente de vos.
Tal vez ya sea un adolescente.
Quizá sea un adulto que formó su propia familia.
Tal vez esté lejos.
Quizá aún no conozca a Cristo.
O tal vez sirve fielmente al Señor.
Sea cual sea su situación, nunca subestimes el poder de una mamá que intercede.
Las circunstancias cambian.
Las etapas pasan.
Pero Dios permanece fiel.
La oración perseverante no reemplaza la crianza, la enseñanza ni el testimonio, pero las sostiene y las acompaña. La intercesión no manipula la voluntad de nuestros hijos; los presenta una y otra vez delante del Padre, confiando en que Él obra con sabiduría, amor y justicia.
- Nunca dejes de sembrar en oración.
- Nunca dejes de confiar en las promesas de Dios.
La Oración de Ale por las Mamás que Oran
Padre amado:
Gracias porque mis hijos son un regalo de Tu gracia. Tú los conociste antes de que fueran formados, y los amas con un amor perfecto.
Hoy los presento nuevamente delante de Tu trono. Reconozco que no me pertenecen; pertenecen a Ti. Enséñame a amarlos sin idolatrarlos, a guiarlos sin controlarlos y a interceder por ellos con fe y perseverancia.
Te ruego que cada uno llegue a conocer personalmente a Jesucristo como Señor y Salvador. Que el Espíritu Santo transforme su corazón, renueve su mente y los fortalezca para vivir conforme a Tu Palabra.
Guárdalos del mal, dales discernimiento para rechazar el pecado y valor para permanecer firmes cuando el mundo los invite a seguir otro camino.
Permite que descubran el propósito eterno para el cual los creaste y concédeles la gracia de vivirlo con gozo, humildad y fidelidad.
Y si alguna vez se alejan, sostén mi esperanza. Recuérdame que Tu brazo no se ha acortado para salvar y que Tu amor sigue buscándolos.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Modelo de oración
Señor, hoy pongo el nombre de mi hijo delante de Ti. Que conozca a Jesucristo, ame Tu Palabra, camine en santidad, sea lleno del Espíritu Santo y viva plenamente el propósito para el cual fue creado. Que toda decisión importante de su vida glorifique Tu nombre. Haz de él una bendición para su generación y un testigo fiel del Evangelio. Amén.
Mientras sigo orando
Esta semana te propongo tres acciones concretas:
- Escribe el nombre de cada uno de tus hijos en una hoja y, junto a cada nombre, anota una promesa bíblica por la cual comenzarás a orar diariamente.
- Dedica unos minutos para agradecer a Dios por las virtudes y dones que ya ves en ellos, antes de presentar tus peticiones.
- Pide al Señor que te muestre una manera práctica de reflejar el amor de Cristo a tus hijos mediante tus palabras, tu ejemplo y tu servicio.
La oración siempre nos lleva a la acción, porque ORACIÓN + ACCIÓN = BENDICIÓN.
La Mamá Desconocida
- Hoy queremos orar por la mamá que llora en silencio por un hijo que está lejos de Dios.
- Por la mamá cuyo hijo atraviesa una adicción.
- Por la mamá que no sabe dónde está su hijo.
- Por la mamá que perdió el contacto con él.
- Por la mamá que espera el regreso del hijo pródigo.
- Por la mamá que tiene un hijo enfermo.
- Por la mamá que anhela ser madre y todavía espera el milagro.
Padre, extiende Tu mano sobre cada una de ellas. Recuérdales que ninguna lágrima pasa desapercibida delante de Ti y que ninguna oración hecha con fe es olvidada. Sostén su esperanza y fortalece su confianza en Tu perfecta voluntad.
Para recordar
Una mamá que ora no busca solamente que sus hijos sean felices o exitosos según el mundo; ora para que conozcan a Jesucristo, caminen con Él y sean verdaderamente exitosos viviendo el propósito eterno para el cual Dios los creó.
Conclusión
La historia de la redención comienza con un Dios que crea al ser humano a Su imagen y culmina con una multitud de hijos redimidos por la sangre del Cordero. Entre esos dos extremos se encuentra la historia de millones de mamás que, generación tras generación, han levantado sus manos al cielo para presentar a sus hijos delante del Padre.
Hoy, esa historia continúa con nosotras.
Sigamos orando con fe, enseñando con amor y viviendo de tal manera que nuestros hijos puedan ver en nosotros el reflejo de Cristo.
Porque el mayor anhelo de una Mamá que Ora no es solamente que sus hijos tengan un buen futuro, sino que conozcan a Jesucristo, perseveren en Él y vivan, para la gloria del Padre, el maravilloso propósito para el cual fueron creados. Que así sea. Amén.
Pastora y Profeta, Lic. Alejandra Zangaro
Presidente y Fundadora del Ministerio Internacional Mamás que Oran, 2010
www.mamasqueoran.com



