92-La adoración y la oración

Pastora y Profeta, Lic. Alejandra Zangaro • 10 de septiembre de 2026

Entrando en la presencia de Dios con un corazón que le glorifica

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre."

Mateo 6:9

NOTA 92


La adoración y la oración

Entrando en la presencia de Dios con un corazón que le glorifica

  1. "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." Mateo 6:9
  2. "Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre." Salmo 100:4


Introducción

Con frecuencia comenzamos nuestras oraciones presentando inmediatamente nuestras necesidades.

Sin embargo, Jesucristo nos enseñó un camino diferente.

Antes de pedir el pan de cada día,

antes de interceder por nuestras luchas

y antes de presentar nuestras cargas,

  • nos enseñó a dirigir la mirada hacia Dios.
  • La verdadera oración comienza con la adoración.

Cuando contemplamos quién es Dios, nuestras circunstancias dejan de ocupar el centro y nuestro corazón vuelve a encontrar descanso en Su grandeza, Su santidad y Su amor.


La pregunta teológica

¿Por qué la adoración ocupa el primer lugar en la oración?

Porque la oración no gira alrededor del hombre.

Gira alrededor de Dios.

La adoración reconoce quién es Él antes de pensar en lo que puede hacer por nosotros.

No adoramos para que Dios nos ame más.

Lo adoramos porque Él ya es digno de toda gloria, honra y alabanza.

Cuanto más conocemos a Dios, más profunda se vuelve nuestra vida de oración.


El testimonio de toda la Escritura

En el Antiguo Testamento

  1. Los Salmos muestran que la adoración ocupa un lugar central en la vida del pueblo de Dios.
  2. David exalta continuamente la grandeza, la fidelidad y la misericordia del Señor.
  3. Isaías contempla la santidad de Dios y exclama:

"¡Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos!" (Isaías 6:3)

  • Los creyentes del Antiguo Testamento comprendieron que toda verdadera oración nace de una visión correcta de Dios.


En el Nuevo Testamento

  • Jesús comienza el Padre Nuestro diciendo: "Santificado sea tu nombre."
  • En Apocalipsis, los seres vivientes y los ancianos adoran continuamente delante del trono de Dios.
  • La Iglesia primitiva alababa a Dios mientras perseveraba en oración.
  • La adoración no es una preparación opcional para la oración.

Forma parte de la esencia misma de la oración cristiana.


Palabras originales

1) Hebreo: הָלַל (hālal)

Significa alabar, exaltar, celebrar.

Es una de las palabras más utilizadas para describir la adoración gozosa al Señor.

2) Hebreo: קָדוֹשׁ (qādôš)

Significa santo, apartado, completamente puro.

Describe la perfección absoluta del carácter de Dios.

3) Griego: προσκυνέω (proskynéō)

Significa adorar, postrarse, rendir homenaje.

Expresa una actitud de reverencia, amor y completa sumisión delante de Dios.

4) Griego: ἅγιος (hágios)

Significa santo.

Describe tanto la naturaleza perfecta de Dios como aquello que ha sido apartado para Él.


¿Cómo se expresa la adoración en la oración?

La Biblia enseña que adoramos cuando:

  1. reconocemos la santidad de Dios;
  2. exaltamos Su carácter;
  3. damos gloria a Su Nombre;
  4. agradecemos Su gracia;
  5. confesamos nuestra dependencia de Él;
  6. contemplamos Su grandeza;
  7. nos sometemos a Su voluntad;
  8. vivimos para Su gloria.

La adoración no depende de la música.

Comienza en un corazón rendido al Señor.


Cristo: el supremo revelador del Padre

Jesucristo vino para dar a conocer al Padre.

Toda Su vida glorificó a Dios.

  • En cada oración buscó primero la honra del Padre.

Nos enseñó que el propósito supremo de la oración es que el Nombre de Dios sea santificado.

Por eso toda verdadera adoración conduce inevitablemente a Jesucristo, quien nos revela perfectamente al Padre.


Implicancias para la Iglesia

  • Una iglesia que adora correctamente también ora correctamente.
  • Cuando Dios ocupa el primer lugar, las prioridades cambian.
  • La adoración produce humildad, reverencia, gratitud y obediencia.
  • Una iglesia centrada en la gloria de Dios será también una iglesia perseverante en la oración y fiel al Evangelio.


Aplicación al Ministerio Internacional Mamás que Oran

  1. Como Ministerio Internacional Mamás que Oran queremos que cada mamá aprenda a comenzar sus oraciones contemplando la grandeza de Dios.
  2. Antes de presentar nuestras preocupaciones por nuestros hijos, matrimonios, familias, iglesias o naciones, queremos aprender a decir con todo el corazón: "Santificado sea Tu Nombre."
  3. Cuando Dios ocupa el centro de nuestra vida, nuestras preocupaciones encuentran su verdadero lugar y aprendemos a descansar en Su perfecta fidelidad.
  4. Nuestro deseo es formar hogares donde la adoración sea una forma de vida y donde cada oración glorifique primero al Padre, por medio del Hijo y en el poder del Espíritu Santo.


La Oración de la Profeta Alejandra por las Mamás que Oran

Padre celestial:

Hoy no quiero comenzar pidiéndote algo.

Quiero comenzar adorándote.

Tú eres santo, perfecto, eterno, bueno, justo, fiel y lleno de misericordia.

Toda la gloria te pertenece.

Te ruego por cada mamá del Ministerio Internacional Mamás que Oran. Enséñanos a contemplar Tu grandeza antes de presentar nuestras necesidades. Que aprendamos a disfrutar de Tu presencia más que de Tus bendiciones.

Forma en nosotras corazones adoradores, profundamente enamorados de Tu Palabra y completamente rendidos al señorío de Jesucristo.

Haz que nuestros hogares estén llenos de adoración, gratitud y reverencia. Que nuestros hijos aprendan, al observar nuestras vidas, que Tú eres digno de toda la gloria mucho antes de ser el Dios que responde nuestras peticiones.

Cumple la visión que has dado al Ministerio Internacional Mamás que Oran: alcanzar a todas las mamás del mundo con el Evangelio de Jesucristo, para que millones de mujeres descubran la alegría de vivir para la gloria del Dios Trino.

A Ti sea toda la gloria, toda la honra y toda la alabanza, ahora y por los siglos de los siglos.

En el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.


Modelo de oración

Padre celestial:

Santificado sea Tu Nombre.

Hoy quiero adorarte por quien eres.

Gracias por Tu amor, Tu santidad, Tu fidelidad y Tu misericordia.

Que toda mi vida sea una expresión de adoración.

Enséñame a buscar primero Tu gloria antes que mis propias necesidades.

En el nombre de Jesús.

Amén.


Conclusiones doctrinales

Toda verdadera oración comienza reconociendo la grandeza y la santidad de Dios.

La adoración dirige nuestro corazón hacia Dios antes que hacia nuestras necesidades.

Jesucristo nos enseñó a santificar el Nombre del Padre en la oración.

La adoración auténtica nace de un corazón rendido y transforma toda la vida del creyente.

El propósito supremo de la oración es glorificar al Dios Trino.


Por la Pastora y Profeta Lic. Alejandra Zangaro

Presidente y Fundadora del Ministerio Internacional Mamás que Oran, 2010

www.mamasqueoran.com


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