69-Cuando el gemido se convirtió en clamor, y el clamor movió la mano de Dios
Jehová era movido a misericordia por sus gemidos

NOTA 69
Cuando el gemido se convirtió en clamor, y el clamor movió la mano de Dios
- "Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos, a causa de los que los oprimían y afligían."
Jueces 2:18
Introducción
El libro de Jueces describe uno de los períodos más oscuros de la historia de Israel. Era un tiempo de:
- inestabilidad espiritual,
- moral
- y social.
Una y otra vez el pueblo:
- abandonaba a Dios,
- servía a los ídolos,
- sufría la opresión de sus enemigos,
- volvía a clamar a Jehová
- y experimentaba Su misericordia.
Sin embargo, detrás de cada liberación encontramos una verdad mucho más profunda: Dios nunca dejó de escuchar.
Antes de que apareciera un nuevo juez, antes de cada victoria y antes de cada restauración, hubo algo que llegó al corazón de Dios.
- Hubo un gemido.
- Hubo un clamor.
- Y hubo un Dios lleno de misericordia.
Esta nota quiere llevarnos a contemplar no solamente el poder de la oración, sino el inmenso corazón de nuestro Padre celestial, que sigue escuchando hoy a quienes le buscan con sinceridad.
La palabra original
En Jueces 2:18 la palabra traducida como "gemidos" es: נַאֲקָה – naʾăqāh
Proviene del verbo: אָנַק – ʾānaq
Su significado incluye:
- gemir profundamente;
- suspirar por causa del dolor;
- expresar sufrimiento desde lo más profundo del corazón;
- lamentarse bajo una pesada carga.
No describe una oración formal.
No habla de una liturgia.
No habla de un discurso elaborado.
- Habla del dolor que ya no puede ocultarse.
Es el sonido del corazón quebrantado.
Y la Escritura dice algo extraordinario: Jehová fue movido a misericordia por esos gemidos.
¡Qué Dios tan maravilloso tenemos!
Cuando el gemido se transforma en clamor
Más adelante aparece otra palabra.
En varios pasajes del libro de Jueces leemos: "Y clamaron los hijos de Israel a Jehová..."
Aquí el verbo utilizado es: זָעַק – zāʿaq
Su significado es:
- gritar pidiendo ayuda;
- implorar auxilio;
- clamar desesperadamente;
- pedir intervención inmediata.
- No es simplemente sufrir.
- Es dirigir el sufrimiento hacia Dios.
Mientras naʾăqāh describe el dolor, zāʿaq describe ese mismo dolor convertido en oración.
¡Qué diferencia tan hermosa!
- El gemido habla del quebranto.
- El clamor habla de la fe.
Los jueces y el clamor del pueblo
Durante el período de los jueces observamos un patrón espiritual que se repite una y otra vez.
1-Otoniel
"Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová..." (Jueces 3:9).
Dios respondió levantando al primer juez.
2-Aod
"Y clamaron los hijos de Israel a Jehová..." (Jueces 3:15).
La misericordia volvió a triunfar sobre el juicio.
3-Débora
"Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová..." (Jueces 4:3).
El Dios que escucha volvió a intervenir.
4-Gedeón
Israel fue reducido a la pobreza por los madianitas.
Entonces leemos: "...Israel clamó a Jehová." (Jueces 6:6).
Antes de enviar al libertador, Dios envió un profeta para recordarles que el verdadero problema no era solamente Madián, sino el pecado del pueblo.
La oración verdadera siempre nos conduce al arrepentimiento.
5-Jefté
Aquí encontramos un paso más profundo.
El pueblo dijo: "Nosotros hemos pecado contra ti..." (Jueces 10:10).
Ya no buscaban únicamente ser libres del enemigo.
Reconocían que habían pecado contra Dios.
El clamor se transformó en arrepentimiento.
6-Samuel
Cuando termina el período de los jueces, Israel le dice a Samuel: "No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios..." (1 Samuel 7:8).
- Samuel intercede.
- Jehová responde.
Los filisteos son derrotados.
Y Samuel levanta una piedra llamada Eben-ezer diciendo: "Hasta aquí nos ayudó Jehová."
Toda la historia termina dando la gloria únicamente a Dios.
Una verdad que atraviesa toda la Biblia
La oración nunca nació porque el hombre fuera fuerte.
- Nació porque el hombre descubrió que necesitaba a Dios.
Cada vez que Israel creyó poder vivir sin Él terminó esclavizado.
Cada vez que volvió a Él encontró misericordia.
Nuestro Dios sigue siendo el mismo.
Él escucha el suspiro del cansado.
Escucha el gemido del quebrantado.
Escucha el clamor del arrepentido.
Escucha la oración del justo.
Y escucha también a aquella persona que apenas puede decir: "Señor, ayúdame."
Aplicación para las Mamás que Oran
Como mamás, esposas, abuelas, hijas o intercesoras, muchas veces cargamos luchas que nadie conoce.
Quizá nuestros labios callan.
Pero Dios conoce nuestros gemidos.
Él conoce las lágrimas que todavía nadie vio.
Él conoce las noches sin dormir.
Él conoce las oraciones silenciosas.
Y cuando nuestro corazón decide convertir ese dolor en oración, el cielo se mueve.
No porque la oración obligue a Dios.
Sino porque la oración nos acerca al Dios que siempre ha sido misericordioso.
La historia de los jueces nos recuerda que ninguna familia está demasiado lejos para que Dios la restaure cuando vuelve a Él.
La Oración de Ale por las MQO
Padre amado:
Hoy no venimos delante de Ti apoyados en nuestras fuerzas.
Venimos reconociendo que Tú eres nuestro Libertador.
Gracias porque escuchas nuestros gemidos antes de que podamos expresar nuestras palabras.
Gracias porque conoces nuestro corazón mucho mejor que nosotros mismos.
Perdónanos cuando hemos buscado soluciones lejos de Ti.
Perdónanos cuando hemos confiado más en nuestras capacidades que en Tu presencia.
Hoy levantamos nuestro clamor delante de Tu trono.
Clamamos por nuestras familias.
Por nuestros hijos.
Por nuestros matrimonios.
Por las mamás del mundo entero.
Por quienes están sufriendo en silencio.
Por quienes creen que ya no hay esperanza.
Levanta nuevamente libertadores para esta generación.
Levanta hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo.
Levanta iglesias apasionadas por Tu presencia.
Levanta intercesores que amen Tu Palabra.
Que el mundo vuelva a reconocer que solamente Tú eres Dios.
En el nombre de Jesucristo.
Amén.
Modelo de oración
"Señor, transforma mis gemidos en un clamor lleno de fe. Enséñame a buscarte antes que buscar soluciones humanas. Perdóname por mis pecados y restaura mi comunión contigo. Levanta Tu mano poderosa sobre mi casa y haz de mí una persona que glorifique Tu Nombre todos los días de mi vida. En el nombre de Jesús. Amén."
Mientras sigo orando
- Dedica un tiempo para leer Jueces 2–10 observando cada vez que aparece el verbo "clamar".
- Agradece a Dios por las ocasiones en que respondió a tus oraciones.
- Confiesa cualquier área donde necesites volver a Él con un corazón sincero.
- Ora por tu familia y por quienes atraviesan tiempos de opresión, dolor o desesperanza.
- Recuerda que el objetivo de la oración no es solamente recibir ayuda, sino vivir para la gloria de Dios.
La Mamá Desconocida
Hoy oramos por aquella mamá cuyo dolor nadie conoce.
Por la que llora en silencio.
Por la que espera noticias de un hijo desaparecido.
Por la que vive en medio de una guerra.
Por la refugiada.
Por la encarcelada injustamente.
Por la víctima de trata.
Por la mujer explotada sexualmente.
Por la que desea ser mamá y aún espera el milagro.
Señor, escucha sus gemidos.
Convierte su dolor en esperanza.
Rodéala con Tu amor.
Envía personas que la acompañen.
Haz resplandecer sobre ella la luz del Evangelio de Jesucristo.
Y permite que también pueda decir un día: "Hasta aquí me ayudó Jehová."
Para meditar
El período de los jueces no exalta a grandes héroes humanos. Exalta a un Dios santo, paciente y misericordioso, que una y otra vez respondió al clamor de un pueblo imperfecto. Esa misma gracia se manifestó plenamente en Jesucristo, nuestro perfecto Libertador y eterno Intercesor. Toda verdadera oración encuentra en Él su fundamento y su respuesta definitiva.
¡A Él sea toda la gloria, toda la honra y toda la alabanza por los siglos de los siglos! Amén.
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